domingo, 21 de junio de 2009

LA EVALUACIÓN FRENTE AL PROCESO DE APRENDIZAJE

Por: Vilma Villalba León
Diría que evaluar a otros es un conflicto que tiene sus orígenes en los inicios de la humanidad. Su percepción es tan primitiva que a pesar de la valoración dada por los filósofos griegos Sócrates, Aristóteles y Platón aun no hemos comprendido que nuestra mente no es medible y que menos aún es cuantificable.
Es decir, que no podemos calificar cuantitativamente a otros sin saber cuales son sus percepciones iníciales, que motivaciones intrínsecas y extrínsecas tuvo el individuo, que para el caso, es el estudiante cuando se trata de responder a una o varias preguntas que hacen sus orientadores en sus exámenes. Sí lo vemos desde el Concepto de lo Memorístico la exigencia académica será la de responder puntual tal y como se planteo en la clase.
Pero si la exigencia pedagógica es la de responder desde lo Analítico su valoración deberá ser correlacionado con su entorno o ambiente de aprendizaje. Investigaciones de principios del siglo XX, año 1922 el francés Henri Pieron en su obra EXAMENS ET DOCIMOLOGÍA O TEORIA DE LA EVALUACIÓN ESCOLAR, plantea que en los exámenes tradicionales la objetividad es un elemento inevitable pero que paralelamente a esté surge el factor subjetivo del llamado “EFECTO DE HALO” que es una especie de prejuicio global , es decir es un pre examen, pre calificación asignada al individuo por parte del examinador en virtud de una actitud personal o comportamiento del individuo (ESTUDIANTE – ORIENTADOR).
El ESPECTRO DE CALIFICACIÓN más usual por todos es el numérico algunos calificamos de 0 a 20; de 0 a 10 o de 0 a 5 puntos; O cuando hacemos apreciaciones sobre si se es APTO o NO APTO; Y que diríamos cuando utilizamos el “COMODIN ALFABETICO “ de la E, La S, La A , La B, la I o la D.
Peor aún cuando hacemos señalamientos a nuestros aprendices de sí es MUY BUENO ; O BUENO ; O REGULAR; O SUFICIENTE O SI POR EL COMNTRARIO ES INSUFICIENTE todo porque nos empeñamos en averiguar CUANTO SABEN sobre el SABER TEORICO Y PRACTICO DE LAS MATERIAS O ASIGANTURAS IMPARTIDAS.

AL igual que EL LENGUAJE EL EXAMEN también cumple con su tarea de transformar a todo aquel que desee adquirir conocimiento afectando su comportamiento con respecto a lo que se conoce como la escuela .
En esta TELARAÑA DE INSTITUCIONALIZACIÓN el orientador o facilitador y el aprendiz se enfrentaran a sus propios códigos sociales y éticos , cada uno a su forma asumirá su “ROL” evaluativo , ya sea para defenderse de sus propios principios o autoestima o para justificar el por qué del fracaso o del éxito escolar.
Nos enfrentamos , entonces a un facilitador IMPONENTE E INTRANSIGENTE que no admite ninguna clase de sugerencias a un “ESTUDIANTE PRECOZ” que no tiene la responsabilidad de haber nacido en la ERA DE LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO Y DE LA INFORMACIÓN y que la aplicabilidad de las TICS o TECNOLOGIAS DE LA INFORMACIÓN Y DE LA COMUNICACIÓN por parte de ellos, nos obligan a acceder a sus inquietudes como consecuencia de su curiosidad sobre lo que los rodea.
Y, es en este sentido en el que los formadores debemos replantearnos qué va a pasar con LA EVALUACIÓN COMO HERRAMIENTA para hacer que sus aprendices no solo sean los mejores de su clase, sino que también sean mejores personas.
MIGUEL FERNANDEZ PEREZ pedagogo español en su texto EVALUACIÓN Y CAMBIO EDUCATIVO: ANALISIS CUALITATIVO DEL FRACASO ESCOLAR.
Plantea que desde lo social la antigua China trato de garantizar LA COMPETENCIA DE LOS INDIVIDUOS para la realización de determinados servicios y funciones enfocados a la comunidad. En otras palabras es lo que actualmente se conoce como la “INSTITUCIONALIZACIÓN FUNCIONAL” de la tarea de emitir juicios de evaluación sobre las personas cuando se evidencia en los exámenes que según el mismo autor es “DESTRUCTIVO” y que por ende no nos permite concebir “EL ERROR “ para proponer su “CORRECCIÓN ESTRUCTURADA
Pedirles aplicar los preceptos del COACHIN DEL APRENDIZAJE O DE ACOMPAÑAMIENTO es difícil, más aún cuando sin querer queriendo, como dice el CHAPULIN COLORADO olvidamos que en el proceso de aprendizaje autónomo no se debe pretender que el aprendiz asuma en forma solitaria esa responsabilidad. Sin embargo, resulta interesante que OCASIONALMENTE realicemos con ellos UNA EVALUACIÓN DIAGNOSTICA que nos permita detectar mínimo cuales son los gustos y sabores de cada uno de ellos.
Lo que sí podría ser viable, oportuno y de inmediata ejecución es empezar a cambiar nuestros hábitos al IMPARTIR CONOCIMIENTOS observar a nuestro aprendices como personas pensantes con pensamientos elevados y superiores nos obligará a encontrar nuevas formas de PREGUNTAR exigiendo de ellos respuestas rápidas. Es lo que se conoce como el AULA ES MI CLASE.
La Modificabilidad más allá de la Teoría debe ser vista como un ESTILO DE VIDA para la integración e interacción social no solo del formador sino que también debe afectar a los estudiantes. Es proponerles respetuosamente plantearse un PROYECTO PARA LA VIDA Y NO DE VIDA como se plantea actualmente.
Es sugerir establecer en los Programas de Formación Docente un componente denominado TEORIA DEL ERROR APLICADA AL APRENDIZAJE AUTONOMO en donde todos incluyendo la COMUNIDAD EDUCATIVA nos preparemos o capacitemos.
Porque el error es un concepto que se inscribe en la perspectiva cognitiva de la educación avalado por destacados sicólogos y pedagogos entre los que se encuentran Jhon Dewey y Jean Piaget.
“EL ERROR NO ES UN FIN, ES UNA ESTRATEGIA DE CAMBIO” que se contrapone a la PEDAGOGÍA DEL ÉXITO la que siempre evitará el ERROR mediante la INSTRUCCIÓN.